sábado, 29 de agosto de 2015

No es sólo el destino, es el camino


Una de las cosas que más amo de viajar es mirar a través de la ventana, sea del bus, del micro, del taxi o del avión; y maravillarme de todo lo que veo en el camino.

Precipicios que dan terror sólo de mirar, en algunos lugares frondosa vegetación que te deja impactada, en otros lugares sólo valles áridos.

He visto amaneceres y atardeceres espectaculares a través de la ventana; he visto animales salvajes cruzarse el camino o salir a espiar a la carretera; he visto paisajes indescriptibles, que por más que saque fotos la cámara no les hace justicia. He visto ríos cruzar las carreteras, he visto pueblos que parecen fantasmas, sin gente alrededor... he visto el cielo estrellado en toda su plenitud, he visto el sol radiante, días donde sólo hay neblina, en otras ocasiones lluvia que empapa todo.

Cuando tengo la oportunidad, abro la ventana y respiro el olor a vegetación que desprende la naturaleza, un privilegio único.

Me encanta mirar como va cambiando todo alrededor muestras viajas de un lugar a otro, cambia el medio ambiente, es diferente la forma en que la gente vive, el clima va cambiando... en fin, no puedo dejar de imaginar cómo vive la gente, de aquellos pueblos que son al borde de las carreteras....

Amo ver la forma que toman las montañas cuando está oscureciendo, me encanta descubrir la primera estrella que se deja ver al esconderse  el sol...

Sólo una persona que aprende a disfrutar el viaje, descubre lo maravilloso del camino y no sólo del destino al cual va. Es como todo en la vida, debemos aprender a disfrutar el proceso de llegar a cumplir nuestros objetivos, metas o sueños... seguro los resultados serán maravillosos, pero también lo será todo el tiempo y las experiencias para llegar a ellos... y el aprendizaje es mayor, el placer se multiplica.

No es sólo llegar al destino (Turístico), porque todos van, porque es popular, porque está en la lista de 'must' de los viajeros; y tomarse fotos.... eso lo hacen todos, viajar es más que eso, es vivir al máximo cada instante, antes, durante y después; estar presente y viviendo a plenitud cada minuto del viaje, completamente consciente de cada detalle que te ofrece, no sólo la naturaleza, sino también, la gente, los acontecimientos... y terminas aprendiendo tanto, agradeciendo por tanto que te dá, el simple hecho de viajar.