miércoles, 21 de septiembre de 2016

Te desafío a VIAJAR



Andate. Viajá. Movete de donde estás. Salí ya. Ahora mismo. No esperés más. No necesitás nada más que querer. Llevate sólo a vos. Llevate también los miedos si no te los podés sacar de encima, en el camino algunos desaparecerán, otros te acompañarán. Eso sí, no lleves expectativas, andá y dejate sorprender.
¡Pero salí ya!, Obligate a irte. De tu casa, de tu círculo, de tu ciudad, de tu entorno, de lo que ya conocés de memoria. De tu comodidad. De tu supuesta seguridad. Emprende un viaje a donde sea pero asegurate de no conocer a nadie allí. De no tener amigos. De no tener un plan. Asegurate de irte donde lo desconocido este presente en todas partes. Donde te obligues a desarrollar nuevas habilidades. Donde te obligues a entablar relaciones nuevas. Y hacer amigos de desconocidos. A acomodarte en cualquier lugar. A ser todo terreno. Donde surjan situaciones y circunstancias en las que no sepas que hacer y aún asi encuentres la salida. Sin preguntar a nadie más que a vos. Donde podas ampliar tu visión más allá de tus narices. Donde el elemento sorpresa sea real y a cada paso. Donde tu capacidad de asombro se perfeccione y multiplique a cada instante. Donde podas emocionarte por todo y surjan emociones nuevas y desconocidas para vos. Donde podas descontrolarte. Ponerte a prueba. CONOCERTE. Donde no sepas que hacer y aun así no dejes de hacer cosas. Porque todo es nuevo. Todo es 'decubrible'. Todo es real. ANIMATE Y VIAJA AHORA. No esperés más a tener más tiempo o más dinero o alguien con quien ir. La vida se va esperando que cosas como estas sucedan. Y en realidad no necesitas nada de eso para VIVIR de verdad. Para quitar tu mirada; tu mente y tu atención de todas las pantallas que te están robando la vida, la televisión, la computadora, el celular. Dejá de ser espectador, de mirar el mundo a través de los ojos de otros y comenzá a mirarlo y a experimentarlo por vos mismo. Para estar donde realmente quieres estar, no necesitas permiso de nadie. Por eso te pido una vez más. Arma un equipaje lijero (Sólo lo esencial) y salí de donde estás ya mismo. Es necesario que salgas de las cuatro paredes. Es menester que percibas la belleza que te rodea. Hecho para ti. Para tu deleite. Para tu placer. Para tu disfrute. Poné en juego todos tus sentidos y comenzá a experimentar todo a tu alrededor sabiendo que te lo mereces que no está malo disfrutarlo.  Proba comidas y sabores nuevos, exóticos, lo que nunca te imaginaste que comerias, come en los sitios más inesperados y dejate seducir por la comida, los sabores, olores y colores de todo cuanto pruebes. Dejate llevar por esas nuevas sensaciones que te despiertan, desconocidas, emocionantes, perturbadoras quizá... dejate SER. Porque estás viviendo. Estás sintiendo. Y definitivamente ESTÁS. Ya no en piloto automático, ya no siguiendo una rutina,  ya no actuando de manera predeterminada, ya no haciendo lo que los demás esperan de ti, ya no simplemente existiendo... Ahora puedes vivir. Y vivir implica ser desafiado, sufrir, emocionarse, aprender, crecer... sentir miedo. Arriesgar. Perder... Todo el tiempo. Así que no tengas miedo si no sabes que hacer, ni a dónde ir. IMPROVISA, y vemos que sale, vemos que sacas de ti mismo, te sorprenderás de lo que sos capaz, de cuánto sos capaz de dar y hacer y de cuánto podes recibir y aprender de otras personas... lejos de casa, lejos de los tuyos, lejos de tu zona de confort. El desapego es la mayor liberación que vas a experimentar. Cuando veas que realmente no necesitas de tantas cosas para estar bien, para ser feliz, para VIVIR. Y que la seguridad no existe, ni en una cuenta de banco, ni en una casa blindada. Que la felicidad no está en el título académico, en la pareja o en el auto, y que en realidad no necesitas nada de eso, que la plenitud está en cada paso, en cada minuto, en cada día de vida que Dios te da. Por eso te pido. Andate. Escapate a tu liberación. Y en cada paso que des renovarás tu mente, tu alma y tu cuerpo. Y no volvas si no querés. No debes nada a nadie. Sólo ser fiel a vos mismo.
 A lo que realmente querés. A tu SER real. A tus convicciones. Y eso estés donde estés, permanece. Tu esencia se fortalece. No cambia. Pero ya puedes caminar libre. No esperés más y VIAJÁ. Comprate ese pasaje y largarte de acá. ¡Y conquistá tu liberación Yá!
Entonces te desafío a VIAJAR. Este es un llamado a actuar. Porque en el fondo se que lo querés y mucho. Sólo quiero mostrarte que vale la pena y que no hay absolutamente nada que perder y todas las de ganar. Hace locuras. Rompé tus estándares. Salí. VIAJÁ.

viernes, 13 de mayo de 2016

Me obsesioné con eso




Si, desde la primera vez que lo hice sola, a los 17 años. (Un poco tarde por cierto)
Ya me había iniciado antes, inconsciente de lo mucho que me encantaba, porque siempre era con alguien más o por motivos ajenos a mis propios deseos o decisiones, aunque obviamente siempre lo disfrutaba.

Para mí, hacerlo, significa más que una experiencia física, sí, porque pongo el alma entera en cada oportunidad y creo que mi espíritu se fortalece cada vez que lo hago.

Aunque no han sido muchas, cada vez que lo hice, ha sido especial. Un despertar nuevo, un abrir de ojos a nuevas sensaciones, a nuevas emociones, antes desconocidas para mí; y he ido adquiriendo experiencia, aprendiendo a cómo disfrutarlo mejor.

Es obsesivo, una vez lo descubres, no lo puedes dejar de hacer, y si lo dejas de practicar, siempre te hará falta, estarás incompleto, porque es parte de la naturaleza humana, un don con el que Dios mismo nos creó, la capacidad de un disfrute único, que ninguna otra experiencia te lo puede dar.

A mis 19 años, me aventuré a hacerlo sola por primera vez, decían que no debía hacerlo, que era muy joven y que no estaba preparada, que era peligroso hacerlo sola; y tenían razón, aun así, lo hice, y no me arrepiento; fue difícil, porque debí luchar con mis emociones y deseos, pero valió la pena, a partir de allí, nunca más volvería a ser la misma.



No importa si lo hago sola, o con alguien más, con mi pareja, con una de mis amigas o en ocasiones en grupo; pero siempre el goce es asegurado.

Me obsesiona el placer que me produce, mi cuerpo se estremece, mi alma se reconforta y mi espíritu se rejuvenece.

Es una de las experiencias en la vida que se puede disfrutar con los cinco sentidos,  la vista, el oído, el tacto, el gusto, el olfato, cada uno recibirá sus propias sensaciones.

Y no importan cuántas veces lo hayas hecho, siempre quieres más, no importan con quién lo hagas, o las malas experiencias que hayas tenido antes, nada te quitará las ganas de seguir experimentando.

Puedo hacerlo rápido, lento, riendo, gritando, a veces incluso llorando; pero siempre VIAJAR, es un placer que me obsesiona.

martes, 10 de mayo de 2016

MANIFIESTO DE LIBERACIÓN



Nací con un alma libre, y no voy a dejar que la domestiquen, que la encierren en cuatro paredes, y que la obliguen a ajustarse a rutinas y estilos de vida tan limitativos, diseñados para predeterminar el comportamiento humano. Conmigo no va.

Yo, voy a trazar mi propio camino y estilo de vida, libre de ataduras mentales, económicas, emocionales o sociales.

Voy a vivir de la manera en que los seres humanos fuimos diseñados para vivir, en completa libertad.
Hoy reconozco que NO necesito lo que el sistema dice que necesito para ser feliz. No necesito lo material para mi realización personal. No necesito ni casa, ni auto, ni ninguna posesión material, para ser feliz y disfrutar la vida.

El dinero es sólo un medio, no el fin, como me enseñaron, lo necesito, SI, mas no es imprescindible para conseguir lo que quiero y me propongo; ni es requisito para vivir bien.

Mi seguridad no depende de mi cuenta bancaria, mi valor no está en mi ¨posición social¨, ni en los bienes que tenga a mi nombre, NO, va más allá de lo perecedero.

Hoy, acepto que soy, la creación más perfecta de Dios, quien me hizo completo, con emociones, anhelos y características únicas e irrepetibles; lo que me hace un ser auténtico, que tiene y debe escribir su propia historia.

No nací para agradar a nadie, ni para encajar en patrones de comportamiento, (aunque hasta ahora así lo haya hecho), nací para ser yo mismo y para disfrutar todo lo que mi creador hizo para mí, que no está en cuatro paredes, ni sobre ruedas, ni en edificios, ni en cuentas bancarias…


Yo, voy a vivir haciendo lo que me gusta, sabiendo que cada día de mi vida hallo placer en lo que hago, hago bien a mi alma, mi mente y mi espíritu; y hago bien a los que me rodean, dejo huellas por donde camino, inspiro gente por donde voy.

domingo, 21 de febrero de 2016

SI, ERES UN FRACASO



¿Sientes que eres fracasado? ¿Quién lo dice? ¿En base a que parámetros defines tu fracaso?
Quizá si lo eres, eres un fracaso para esta sociedad y su exigente sistema que ha creado para sacar modelos de personas pre determinados, que tengan un solo patrón de conducta, que se ajuste con sus propias leyes y normas.

¿Y qué?... Quizá el sistema te quedó chico, y eres un rebelde que no encajó en el molde que te quisieron imponer, tal vez quien está mal es el resto y no tú.
Si eres de los inconformistas, de los cuestionadores, de los indomables; que nunca estuvieron cómodos, con ser como otros; no sufras más, no te sientas mal por no encajar; aunque te hayan dicho lo contrario, está bien ser diferente, no te deprimas por no querer ser como el resto del mundo, lucha por tu individualidad que es lo mejor que puedes hacer.

No se trata de ir en contra del sistema y querer cambiarlo; se trata de hallar valor en lo que realmente eres, y despojarte de paradigmas impuestos, mentiras aprendidas en todas las instituciones a las que perteneciste: Colegios, universidades, iglesias, etc. Y ver la realidad. Eres un ser único y como tal debes de vivir. Servirte y aportar al sistema, pero no servir como un esclavo, que no tiene poder de decisión.


Cuando luches por ser auténtico, cuando te permitas trazar tu propio camino, y sepas que no eres una copia, que no haces las cosas sólo porque la mayoría así lo hace, cuando no trates más de encajar en los círculos sociales; cuando hagas valer tu propia individualidad habrás ganado, y entonces sí harás un impacto positivo en la sociedad.

No será fácil, quizá serás relegado, querrán persuadirte que estás equivocado; que no vale la pena ir contra corriente, que para ser exitoso debes hacer lo que otros hacen, y seguir los caminos ya trazados; pero entonces queda a prueba tu propio concepto de éxito. ¿En verdad quieres llegar a alcanzar lo que la sociedad llama éxito?

Estudiar esa carrera que te va a permitir tener el trabajo que te va a generar los ingresos, para tener esa casa, ese auto, esos bienes que te van a dar el status que necesitas, para ser admirado en la sociedad; vestir como esta lo requiere, moverse en los círculos correctos donde podrás saludar a esa gente que presume todo lo que tiene tanto como vos… En un sinfín de adquisiciones y de reuniones y eventos sociales en los que ni encuentras amigos verdaderos, ni disfrutas la vida como tú quieres porque estás más empeñado en agradar a otros que a ti mismo.

¿No es acaso suficiente ver que este sistema ha colapsado, que ha fallado, y que el pobre cada vez vive más pobre, y los ricos cada vez más ricos, que la burocracia y corrupción nos han cundido; que tenemos un monstruo gigante cada vez más hambriento de poder llamado sistema que nos quiere consumir en masa, para defecar seres iguales que hagan, digan y piensen, como el sistema lo requiere?

El triunfo del individualismo es la mejor forma de combatir al sistema, que cada persona sepa que tiene toda la capacidad de buscar su propio camino, y que eso no está mal. Si te gusta estar en una oficina la mayor parte del día y al final del mes tener tu sueldo fijo, estoy más que segura que lo vas a disfrutar y tu vida va a ser maravillosa en ese camino; pero si quieres ser algo diferente a eso, un artista, un filósofo, escritor, viajero, etc. Y lo eliges como tu estilo de vida; no está mal, puedes hacerlo, porque tienes la capacidad y los recursos los puedes conseguir, justamente del mismo sistema.

Nuestro problema radica en que estamos tan mal acostumbrados a que todo funcione en base a sistemas; la educación, la iglesia, las empresas, las instituciones, etc. En donde siempre se nos dice qué hacer, en donde ya todo está predeterminado; nos acostumbramos a seguir leyes y reglas, a recibir, a aprender y a seguir patrones de conducta (claro, lo tenemos que hacer para encajar y tener éxito en el sistema); que no hay lugar a la improvisación, a la originalidad, a un pensamiento diferente, a querer ser diferente; o peor aún, no tenemos la capacidad de ser auto disciplinados, para alcanzar con nuestros propios medios, e iniciativa, lo que nos proponemos.
¿Qué es lo que realmente quieres ser?



Para responder esta pregunta de la manera más franca, como jamás lo hayas hecho, debes despojarte de todo lo que se supone que debes hacer, según la sociedad, y ver en lo más profundo de tu ser; pensar en lo que realmente te gusta, te apasiona, te mueve; sin ningún tipo de influencia externa, no pienses en que no tienes los medios o que nadie te apoyaría o que ya pasaste años preparándote en otra cosa que no es lo que realmente quieres pero que te generaría los recursos que necesitas.

Si aquel anhelo está allí, en lo más profundo de tu corazón, es por una muy buena razón. Sácalo a flote, conviértelo en un objetivo claro, traza el camino para llegar a él; utiliza las herramientas que tienes a tu alcance ahora; y comienza a trazar tu propio camino, lo cual obviamente no será fácil; fácil es ir por caminos ya trazados y seguir la corriente y hacer lo que todos hacen; pero te aseguro que lo que anhelas es posible, aunque te hayan dicho que no, aunque parezca que eres un fracaso por no seguir al resto; vale la pena luchar por tus propios sueños, por hacer realidad tus propios anhelos y desafíos tan únicos como tú mismo.


Y si por seguir tu propio camino, por luchar por tus propios sueños y metas, si por desarrollar una profesión que es lo que te apasiona aunque no se encuentre en las universidades y no tengas el titulo aprobado por estas instituciones, si por cultivar un estilo de vida diferente a lo que la mayoría dice, única y original como tú, si por ser auténtico y tan individual como Dios mismo te hizo, te consideran un fracasado… entonces sí, eres un fracaso.